Durante los últimos meses se ha seguido con atención el desarrollo de la Liga Vizcaína de Ajedrez, observando cómo se han disputado las rondas en todas sus categorías: Preferente, Primera, Segunda y Tercera. A lo largo de la competición se ha detectado una ausencia continuada de supervisión arbitral, ya que en las sedes de juego no ha habido árbitro presente ni árbitro de guardia al que poder consultar ante cualquier incidencia.
Además, no existe ningún teléfono de contacto habilitado durante las rondas para resolver dudas o problemas que puedan surgir en el desarrollo de las partidas. Esta situación contrasta con lo que ocurre en la Liga Vasca de Ajedrez, donde sí existe un número de teléfono de asistencia para incidencias durante la competición.
Esta falta de supervisión resulta especialmente relevante teniendo en cuenta que se trata de una competición de partidas clásicas válida para rating internacional, donde la normativa establece la necesidad de garantizar un correcto control arbitral y protocolos claros de actuación.
Tras observar el desarrollo de la liga durante varios meses, se ha esperado a la finalización de la última jornada para confirmar los hechos y hacerlos públicos.
Precisamente en la última jornada disputada ayer, durante el encuentro de tercera categoría entre Santurtzi y Basauri, se produjo una situación que generó preocupación entre los presentes. Apenas cinco minutos después de iniciarse la ronda se registró una victoria en el acta sin que la partida se hubiera disputado. La planilla correspondiente no estaba firmada, y en ese momento el jugador tapó su propia planilla, lo que aumentó la confusión en la sala.
Cabe señalar que en esa mesa participaba la hija de un directivo de la Federación Vizcaína, circunstancia que ha generado aún más debate entre los participantes sobre la necesidad de garantizar transparencia y evitar posibles conflictos de interés.
Jugadores con discapacidad y falta de asistencia
Otro aspecto crítico ha sido la situación de los jugadores con discapacidad o necesidades especiales. Según la normativa de la FIDE, estos jugadores deben contar con un asistente durante la partida para garantizar igualdad de condiciones. Sin embargo, durante la Liga Vizcaína no se ha garantizado esta asistencia, ni ha habido árbitros presentes que pudieran supervisar estas situaciones. En varios casos, los jugadores han tenido que depender únicamente de familiares o rivales para resolver cuestiones básicas durante la partida, lo que resulta inaceptable en una competición de nivel internacional.
Asimismo, se han detectado irregularidades en el procedimiento utilizado para determinar la composición de los equipos y los cuadros de Segunda y Tercera categoría. Este proceso se realizó de forma privada y no pública. Al cuestionar el motivo, se informó que cuando se realizaba de manera abierta prácticamente nadie asistía. No obstante, esta explicación no justifica que un procedimiento organizativo que afecta directamente a la competición se realice sin transparencia ni posibilidad de supervisión por parte de clubes y jugadores
Solicitud urgente de revisión
Ante todo lo expuesto —partidas registradas sin disputarse, ausencia continuada de supervisión arbitral y falta de asistencia a jugadores con discapacidad— se solicita de manera urgente una revisión del funcionamiento y de los protocolos aplicados en la Liga Vizcaína de Ajedrez.
Es imprescindible establecer mecanismos claros de control arbitral, asistencia adecuada a jugadores con necesidades especiales y canales de contacto para resolver incidencias durante las rondas, garantizando la transparencia, la igualdad de condiciones y la integridad de la competición.

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