Después de muchos años participando en el Open Internacional de Deusto, este año he decidido no jugar.
La realidad del ajedrez escolar en Bizkaia lleva tiempo empeorando: torneos sin reloj en categorías base, falta de normas claras, clasificaciones poco transparentes y cada vez menos competiciones.
Pero lo de este año va un paso más allá. Por primera vez, se excluye a jugadores federados, incluso cumpliendo requisitos y con permiso familiar. Da igual que sean de Euskadi o de fuera. Incluso se piden autorizaciones especiales a quienes ya compiten habitualmente.
Esto no es un Open.
Un torneo con subvención pública no puede permitirse decisiones que limitan la participación y rompen la igualdad de oportunidades.
La federación no puede mirar hacia otro lado. La federación somos todos, y quienes la dirigen deben ser imparciales y responsables. Sin embargo, lo que estamos viendo es pasividad ante situaciones que perjudican claramente a los jugadores.
Después de más de 30 años en este entorno, la sensación es clara: vamos hacia atrás. Más limitaciones, menos calidad, menos igualdad y más favoritismos.
Me duele especialmente, porque he participado muchas veces en este Open y en competiciones universitarias, ganando en más de 5 ocasiones el Campeonato de Bizkaia de la UPV, logrando varios podios en el Campeonato del País Vasco universitario y ganando el primer campeonato online universitario con final presencial.
Por todo ello, creo que la organización de este torneo deja mucho que desear, y que la actual directiva federativa debería reflexionar seriamente sobre su continuidad ante los continuos fallos organizativos y de responsabilidad deportiva.
Ojalá se recupere el verdadero espíritu del ajedrez: abierto, justo e inclusivo.
Alex Rodriguez

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